El paseo comienza justo al lado del puente que cruza el río Ezkurra para llegar al pueblo. Un corto paseo, unos 500 metros, con el continuo arrullo del río. En primer lugar nos acercaos a la orilla del río, en ella podemos observar los estragos del invierno: vemos árboles rotos por el tronco a media altura, como si fueran trozos de tiza partidos con facilidad por el viento.
El paseo está trazado sobre tablas de madera. Un paseo ideal para la tarde, bien para la digestión o para hacer un poco de sed y tomar una cervecita.
El molino aparece rodeado de los reflejos del canal.
El paseo por el pueblo no depeciona: caso urbano perfectamente conservado, como la tradición de secar las pieles de oveja a la entrada de casa, seguro que para preparar el zampanzar de los próximos carnavales.